Barillenses conmemoran a las víctimas del deslave del 20S

El día 20 de septiembre del año 2011, los barillenses lo recuerdan como un día gris y trágico. Eran las 4:30 de la mañana cuando sonó mi celular, avisando que “un derrumbe” estaba cayendo sobre ASOBAGRI, en ese momento pocos sabían de la magnitud del problema. Pocos sabían incluso que 10 personas habían quedado soterradas bajo los escombros de las casas de madera y de block.

Al llegar al lugar, todavía se veía oscuro, se escuchaba un estruendo de láminas y madera resquebrajándose, lo primero que venía a la mente era “ya están trabajando para quitar los escombros”, pero no, aun la madre naturaleza estaba descargando su furia sobre las construcciones que aún quedaban en pie.

Llamadas, mensajes de texto, eran lo que ponía en alerta a la población de que “algo grande” estaba pasando en El Manantial. Con el pasar de las horas, se supo que varias personas, (incluidas familias completas) estaban desaparecidas, nadie sabía donde estaban, aunque algunos ya temían que lo peor les hubiera sucedido.

Algunos, decían que un mensaje de texto “incomprensible” había llegado desde el celular de uno de los (hasta ese momento) desaparecidos, nunca se supo si era cierto. Se veían lágrimas, se escuchaban sollozos, pocos podían creer que Barillas estuviera viviendo una situación tan grande. Nunca en la historia de este pueblo, había sucedido una situación tan trágica.

Los bomberos voluntarios, con el poco o nulo equipo que tenían, intentaban hacer algo para rescatar a las personas que ya se sabía que estaban debajo de todo el lodo, agua y escombros. Nada podían hacer. A eso de las 8 o 9 de la mañana la tierra se detuvo, y el corazón de muchos también, al saber la noticia de que 10 personas habían fallecido debajo de los escombros de sus mismas viviendas.

No fue sino hasta el mediodía que se logró rescatar los cuerpos de dos niños, hermanos de Walter, un sobreviviente de esta tragedia. Las horas pasaban, todavía había esperanza de encontrar personas con vida, pero llegó la noche del primer día y no se pudo continuar con las labores, la carretera se cerró, muchos lloraban en sus casas, viendo que la noticia ya recorría el mundo.

El 21 de septiembre, nuevamente se reiniciaron las labores de rescate, miles de personas se acercaban al lugar del desastre, unos para ayudar, la gran mayoría para observar lo que estaba sucediendo, otros pocos para tomar fotos, grabar video y luego hacer dinero con la desgracia.

Al mediodía, se rescataron los cuerpos de del señor Cirilo Adrián Alvarado, su esposa María Antonieta Maldona Méndez y su hijo Luis Adrián Alvarado Maldonado, muchos lloraban, otros observaban solamente.

A eso de las 6 de la tarde, fueron rescatados los últimos cuerpos de la familia Alvarado López. Entre ellos Selvin Alfredo Alvarado (padre), Mayra López Martínez (madre),  Wilbin Alfredo, Jefferson Daniel y Celvin Yordany, todos de apellido Alvarado López. (hijos).

Al ver pasar los cuerpos de nuestros hermanos barillenses en camillas, envueltos en chamarras, los corazones se detuvieron, muchos lloramos con un nudo en la garganta. Otros aplaudían la labor titánica de los rescatistas, de los barillenses que dieron su tiempo para realizar esta labor humanitaria.


Lloré con todo el corazón, sobre todo, sabiendo que los cuerpos de mis 10 hermanos barillenses ya estaban fuera del frío, del lodo y escombros y podría dárseles cristiana sepultura. Ya nada importaba, todo el mundo se retiró de El Manantial y casi nadie regresó, lo más importante ya había sucedido… rescatar los cuerpos.

Las personas fueron veladas y sepultadas el 21 y 22 de septiembre, miles de barillenses acompañaron los cortejos fúnebres. Miles de barillenses se unieron en el mismo dolor que provocaba la pérdida de 11 hermanos.

Varios fueron homenajeados por su destacada participación en distintas áreas. Todos fueron aplaudidos por ser héroes.

El momento final llegó, en el cementerio general fueron colocados los cuerpos de las 11 personas, todos regresaron a sus hogares, todos sentían un dolor inmenso.

Se forma un nudo en mi garganta al escribir estas notas, sabiendo que nadie tiene la vida comprada, todos estamos a las órdenes de Nuestro Señor, que en cualquier momento, podría llamarnos a su presencia.

Niños y maestros de la Escuela de El Manantial, llevarán una ofrenda de flores al lugar del derrumbe en horas de la mañana.

En memoria a las personas que perdieron la vida en este desastre natural se estará realizando una celebración religiosa por un obispo procedente de Estados Unidos en el lugar donde ocurrió el deslave, a partir de las 2 de la tarde.

A las 6 de la tarde se celebrará una misa en la iglesia católica, seguidamente la velación de candelas en el salón “La Ceibita” de ésta localidad, el día jueves 20 de septiembre.

El viernes 21 de septiembre se llevarán flores al cementerio a partir de las 9 am. (Radio Santa Cruz)

(Lamentablemente las fotos de la publicación original, se perdieron, pero pudimos recuperar el texto)

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